Es el resultado de preparar un arroz como ayer me comentó, una amiga, durante una comida familiar, muy dada a la confección de platos por procedimientos modernos, olvidando los procedimientos de siempre, los míos, que son los que me enseñó mi abuela.
Me cuenta mi amiga, llamándome
ignorante, en silencio, con los ojos, que cuando tiene que hacer una paella,
con ‘lo que sea’, después de sofreír los ingredientes, pone el azafrán, sal,
pizca de pimienta, perejil y agua, lo
hierve diez minutos para preparar la salsa, prueba
el punto de sal y sabor, corrige si es nacesario, y los
introduce en una olla a presión junto con el arroz y el agua.
Y cuando la válvula comienza a ‘resoplar’ e inicia el giro, me dice, que se
quita la olla del fuego y, sin quitar la
válvula, se deja enfriar. En ese momento, el arroz está en su punto.Y no lo van a creer, el arroz estaba en su punto y buenísimo.
Pero claro, esto no es una paella, es un arroz cocido con ‘lo que sea’.
La paella hay que realizarla en una paellera y, con el boato necesario. El pollo, el conejo, las alcachofas, el pimiento, (en Valencia no), las judías verdes, el garrafón, fuego con leña de la zona en la que se hace la paella. (Valencia leña de naranjo y en La Mancha, sarmientos de parra), familiares y amigos.
El humo de la leña, el ruido, o algarabía, de los amigos, y el cariño del cocinero/a, que todo suma, hacen de la paella un plato insuperable.
Y así, con este trajín, hasta otro día.
Notas:
1.-Este blogs está dedicado a una bella mujer que, como persona y
cocinera es espectacular.
2-Si haces la paella, para gente que quieres, y te sientes
querido, lo que pongas en la paellera no es importante.
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