sábado, 25 de febrero de 2012

Pollo rebozado



Pollo rebozado

Hoy les voy a proponer una preparación a base de pollo, o conejo, por ser las dos ideales para mantener la línea, el colesterol y la glucosa.
Comenzamos quitando la piel al pollo, después se lava, se limpia y se seca con papel de cocina. -la piel está buenísima y los que no tengan ningún problema con ella puede comerla-.  

En un bol poner orégano, tomillo, perejil, trozo de cayena, guindilla, picada con el cuchillo a la que previamente se habrá tenido en remojo unos minutos para rehidratarse,  y un buen chorro de cerveza,  suficiente para cubrir la totalidad de la carne. Remueva bien, para mezclar todo, e introduzca la carne limpia y seca. Corrija de cerveza si es necesario para cubrir la totalidad de la carne. Tape el bol e introdúzcalo en el frigorífico.
Al día siguiente sacamos la carne del adobo la escurrimos un poco y cuando se encuentre a temperatura ambiente…

Podemos ponerla en la parrilla de leña, con fuego suave, si tenemos esta facilidad. De esta forma, la sinfonía de sabores, en especial del orégano, la hace, para mí, exquisita.
Podemos rebozar la carne como siempre. Harina, huevo batido y pan rallado.

Comenzamos poniendo una sartén, con  fuego suave y con una cantidad generosa de aceite de oliva virgen extra. Mientras alcanza su temperatura, rebozamos la carne pasándola por la harina, el huevo batido y el pan rallado. Cuando el aceite esté caliente comenzamos a freír la carne. Tiene que quedar dorada y crujiente.

Para acompañar. Ensalada de tomate natural con aceitunas verdes ‘partias,’ cebolla en juliana, vino joven de la tierra y buena compañía.

Y así, con este trajín, hasta otro día.


viernes, 24 de febrero de 2012

Migas ruleras




Migas ruleras.
Hola, como ayer os coloqué un escrito sobre la lluvia y las migas, hoy quiero contaros cosas de mi niñez que nunca olvidaré.
Un día de 1946 me dice mi madre,  ‘esta noche tenemos que ir al molino de Remigio’. Aun recuerdo, después de tantos años,  la imagen de mi madre y la foto del momento. Es increíble cómo quedan guardadas, en nuestra mente, algunas cosas.
Mi madre, ya viuda, y con ocho hijos, no sé, o no recuerdo, de donde sacó un talego, saquito, de granos de maíz. Supongo, en la distancia del tiempo, que cambió otra cosa por el maíz. Pudieron ser habichuelas, huevos, naranjas o, yo qué sé.
En esta época, con mucha hambre, todo estaba prohibido. La guardia civil, benemérito cuerpo, lo controlaba todo. Vivíamos del trueque y el estraperlo. No se podía circular por la noche. Para ir al molino de Remigio, como comentaba, mi  madre se apoyó en un niño. Visto ahora, en la distancia del tiempo, supongo que esto, en caso de ser descubierta, disminuiría el castigo .

Fuimos al molino de Remigio, yo cargado con el saquito de maíz, a través de huertos, senderos, caminos de huerta, más oscuro que la boca de un lobo, y con unos rodeos en los que, si el molino que  distaba a tres Km. por la carretera, nosotros, por los caminos que circulamos andaríamos  cinco Km. y todo con un frio que, en este momento, al recordarlo, me erizo. Todavía recuerdo el olor a molino, al entrar, y la textura de la harina del maíz triturado saliendo de la tolva.



Conseguimos volver a casa, de madrugada, con un frio de justicia y por los mismos o parecidos caminos de la ida.  Y lo que no olvidaré nunca es que, cuando llegamos a casa, mi madre, sin recordar cómo, encendió la chimenea y  allí,  me hizo unas migas ruleras que jamás olvidaré. Quiero aclarar que las migas de harina de maíz son ‘intragables’, no hay forma de ’ensalivarlas’ para poderlas tragar. A pesar de todo, tenia tanto hambre que, aun hoy, las recuerdo como algo delicioso y que, además, nunca olvidaré. Cuanta hambre, y frio, tendría?


Para el plato de hoy, recordando esta historia, vamos a preparar unas migas ruleras.
Las migas que me preparó mi madre se hicieron de la siguiente forma. Sartén en el fuego, en este caso de leña  y, eso sí, con un poco de aceite de oliva.  En un recipiente apropiado, con agua y un poco de sal, fue añadiendo harina y removiendo con una cuchara grande de madera, hasta conseguir una pasta densa que puso en la satén con el aceite caliente. Siguió removiendo  hasta conseguir que esta pasta se transformara, mediante calor y mucha energía  puesta en la rasera de remover,  en migas, cocidas, y ricas.

En la actualidad, que se comen cuando se comen, por placer y nada de hambre, se realizan de diferentes formas y con diferentes componentes. Ahora somos exquisitos.

Una forma, muy utilizada  ahora, es igual  a la preparación que hacia   mi madre, solo cambia la harina, que ahora es de trigo, y otros componentes que en aquel tiempo ni se me hubiera ocurrido pensar. Ahora se fríen en el aceite, ajos, trozos de longaniza, salchichas, tocino magroso, morcillas, etc., se reservan y en este aceite, con este sabor, se pone la masa de harina y, como ya he dicho, se hacen la migas. Antes de terminar de cocinarlas se les agrega la fritura, se le dan una vueltas y a comer.

Pero hay otras migas, las autenticas, que son las que quiero proponer hoy.

Las migas, las que propongo, son de pan. Nacieron por la necesidad de utilizar, y reutilizar, el pan que teníamos para comer cuando se endurecía. No se podía tirar nada. Así que, las amas de casa,  pensaron, y con acierto, que las sobras de pan, por duro que estuviera, había que utilizarlo. Pensaron, que si el pan se hacía con harina y las migas  también, por qué no hacer migas con el pan  que quedaba duro.

Prepárese para hacer unas migas sencillas, fáciles y riquísimas. Es un plato, muy fuerte, para cuando llueve, nieva y hace mucho frio.

El pan duro se miga en un recipiente apropiado y se humedece con agua. En la sartén, en el aceite caliente se pueden poner….trozos de longaniza, salchicha, tocino con magra, ajos, etc., y cuando están fritos se reservan. En el aceite, caliente y con el sabor de la fritura, se  añade el pan humedecido. Se  siguen dando vueltas hasta que el pan queda suelto. Se termina con el agregado  de la fritura. Se  dan unas vuelta y a comer.

Pero si quiere hacer unas migas sencillas, y de impresión, sólo ponga ajos en el aceite. A los ajos hay  que quitarles la primera piel. Las restantes dejelas con ajo pártalos por la mitad e ingréselos en el aceite, fríalos y añada el pan humedecido. Siga dando vueltas hasta que el pan, ya sin agua, quede suelto.

Puede acompañarlo, dependiendo de la fecha, con granada, higos frescos, uva, aceituna y un sinfín  de productos.

No olvide ‘regar’ las migas con un buen vino, siempre de la tierra y la mejor compañía. Este es un plato que no se piensa en él en solitario. Hay que comerlo en compañia.

Y así, con este trajín, hasta otro día










Plato de emergencia


Plato de emergencia.

Continuando con las tareas emprendidas ayer, he estado preparando la tierra para las nuevas plantaciones, las fechas para plantar se aproximan.

Estas tareas, inherentes  a los que poseemos, cuidamos y disfrutamos con un huerto ecológico parecen penosas, pero también se multidisfruta con el riego, la poda y cosechando.   El ejercicio es moderado y  me mantiene en forma. Cuando juego al tenis, antes, también sudo y no siempre gano la partida, aquí, en el huerto, nunca pierdo. Sé, por experiencia, que siempre que siembro cosecho.

Así que, como he vuelto tarde a casa, he conectado la plancha y una vez caliente  he puesto sobre ella un trozo de muslo de pollo, sin hueso ni piel, con un toque de ‘sal y plantas aromáticas’ y pimienta.

Tenía tanta hambre que, mientras se hacía, he preparado un plato con aceitunas y he abierto una lata de mejillones que he aliñado con un buen chorro de zumo de limón. Lo he acompañado con una lata de cerveza. Tenía mucha sed y un cansancio muy agradable.

Y así, con este trajín, hasta otro día.

martes, 21 de febrero de 2012

Tortilla con ajos tiernos



Tortilla con ajos tiernos.
Digo que tener un huerto ecológico, como yo, además de contarles como hago sencillos platos con productos ecológicos de la huerta, hay días, como hoy, que he tenido que dedicar un tiempo, grande, al huerto.
He quemado residuos vegetales que no sirven para fabricar compost y también he arrancado las matas de pimientos y berenjenas. Las he troceado y a la compostera.

Hasta mitad de diciembre estuve recolectando pimientos y berenjenas. Llegaros los primeros fríos, se helaron y se terminó la cosecha que había comenzado a primeros de julio. He estado disfrutando de estas verdaderas delicias durante seis meses.
Las habas y las alcachofas se han helado y dado su estado no creo que se recuperen. Sí quedan sanos  ajos, puerros y cebollas. He arrancado un manojo de ajos, todavía tiernos, que va ser mi cena de hoy.

Tortilla con ajos tiernos.
1.- Se quitan las hojas duras, se limpian  y se hacen trozos de dos centímetros. Si la cabeza es muy grande se parte por la mitad. Se lavan al chorro del agua y se escurren.

2.-Se pone una sartén en el fuego con una cantidad generosa de aceite de oliva virgen extra, que en su momento retiraremos. Cuando el aceite esté caliente se incorporan los ajos partidos y la sal. Se tapa la sartén y, con fuego suave, se van dado vueltas hasta que estén tiernos. Hay que entender que los ajos tiernos con aceite muy caliente se queman y se ponen duros, por ello se recomienda fuego suave y que se hagan tapados, casi hasta el final, para detener la evaporación del agua que sueltan. En este momento se retira el aceite sobrante. Este aceite  se guarda para una próxima preparación. Sugerencia….fría en él huevos o patatas.
En un bol, batir dos huevos por persona, incorporar los ajos, ya fritos y tiernos. Dar varias vueltas para mezclar bien y se incorporan a la misma sartén, todavía caliente, con un poco de aceite.

4.- Con fuego muy suave, cuando esta cara de la tortilla se encuentre ‘cuajada’ se coloca un plato encima y se da la vuelta a la sartén.  Se incorpora nuevamente a la sartén, ahora por la otra cara, y se procede como con la cara anterior.
Se sirve en una fuente partida en cuartos.

Para acompañar: Queda buenísimo si se acompaña con embutidos….pero lo vamos hacer con caballa en conserva, aceitunas negras, vino tinto, crianza de la tierra, y buena compañía.

Y así, con este trajín, hasta otro día.


domingo, 19 de febrero de 2012

Información


Información

Muchos de mis lectores  se encuentran en el extranjero, especialmente en Rusia, EE.UU y Alemania. Para todos, para que puedan conocer mejor la ciudad y provincia donde vivo así como nuestra  gastronomía les invito a visitar las diferentes  páginas Web de nuestro Ayuntamiento. Por ejemplo, www.turismodemurcia.es. A través de ellas conocerán nuestra gastronomía, la dieta mediterránea, los productos de nuestra huerta, las costumbres,  nuestra historia, fotos, nuestros monumentos, museos y un sinfín de información con la que podrá conocernos mejor.  Visite, también, mi humilde y familiar web, http/.www.llao-llao.com.es

Espero que esta pequeña información les sirva para poder curiosear por este bonito rincón del mundo.

Y así, con este trajín, hasta otro día.

Pisto murciano, plato de las mil, y una, combinaciones


Pisto murciano, plato de las mil, y una, combinaciones.

En la época que me refiero, con mucha hambre y poco que comer, cada uno combinaba ‘lo que tenía’ con ‘lo que fuera’. Trataba, por todos los medios, hacer posible, sin monotonía, comer básicamente el mismo plato cada día pero modificando su sabor con lo que tuviera a mano. Recuerdo una ensalada con tomate, naranja y sardina asada (limpia de escamas y espinas), aceite y sal. Les parecerá rara pero está muy buena y la comí, en tiempos del hambre, en infinidad de ocasiones.

Uno de estos platos es el pisto murciano.

 Lo puede  combinar con casi cualquier cosa.

Ponga una base de pisto murciano sobre un plato. Esta base se puede combinar con lo siguiente.

-Ponga encima un huevo frito con puntillas. No olvide dar mayor valor y sabor, poniendo unas virutas, muy finas, de jamón, mejor ibérico. Esta combinación está buenísima.
-Puede poner lonchas de los siguientes  ahumados, bacalao, bonito, trucha, salmón, otros, etc.,
-Patatas hervidas, mejor al vapor.
-Pan tostado, finas rebanadas, con pisto encima. Qué rico, por favor!!!
-Casi de todo….., con imaginación.

La preparación del pisto murciano ya le es conocida. No obstante la repito.

Componentes.

Aceite, cebolla, berenjena, pimiento verde y rojo y tomates maduros.

1º.- Se corta la cebolla, berenjena, y los pimientos en cuadraditos.

2º.- Se coloca una sartén en el fuego con aceite de oliva virgen extra y cuando esté caliente se echan las verduras en ella y se les pone sal. El fuego debe ser bajo y la sartén, al principio, debe estar tapada.

3º.- Mientras se cocina lo anterior se pela y quita las semillas de los tomates. Se parten en daditos y se incorporan a la sartén antes de terminar la fritura que hay en ella. Se da vueltas para mezclar y se continúa con fuego suave hasta que el tomate esté frito. En este momento se distribuye en los platos.

Poner una base de pisto sobre un plato y a combinar, a su gusto, según lo indicado.

Para acompañar, aceitunas verdes ‘partias’, vino de la tierra y buena compañía.

Y así, con este trajín, hasta otro día.

sábado, 18 de febrero de 2012

Berenjenas y pollo a la plancha


Berenjenas y pollo a la plancha.

Hoy, antes de explicar la receta, quería contaros lo que yo, aficionada a la plancha, pienso de ella.

La plancha, tal como la entiendo, debe ser de fuego de leña y con un espesor de por lo menos 1 cm. Este espesor es necesario para que la inercia de la misma sea grande.

Las planchas que calientan con gas son muy buenas porque la fuente de calor es fácilmente regulable, siempre que sean de hierro y el espesor sea, como mínimo, de un centímetro. Estas planchas raramente existen en una vivienda. Son las empleadas en restaurantes.

Finalmente, en una gran mayoría de viviendas, son eléctricas y tenemos que utilizarlas con una cantidad grande de inconvenientes.


Primero, se encuentra el consumo. No pueden consumir mucho, de hacerlo no se venderían, no todas las viviendas tiene potencia suficiente para hacer funcionar una plancha de alto consumo.
Otro es el tamaño. Para solitarios no hace falta una plancha de gran superficie.

Las planchas que actualmente puedemos comprar en las grandes superficies, que es nuestro lugar de compras, tienen la suela, la plancha, de aluminio y el calefactor es una resistencia en forma de bucle que, lógicamente, no puede cubrir de forma uniforme toda la plancha. Resultado… la temperatura de la plancha no es uniforme.

Otro punto importante es la calidad el termostato que instalan en las planchas eléctricas. El termostato tiene que funcionar con márgenes muy estrechos de temperatura. No debían de existir planchas en las que el termostato fuera lento o poco sensible. La plancha que compré muy ilusionado por ser barbacoa, (plancha dentada), y plancha lisa, resulta que cuando alcanza la temperatura que he marcado sí se corta, pero después se olvida que se tiene que conectar.
Resultado…lo que tienes encima no se asa como esperabas, se asa al principio, despues va bajando la temperatura y hasta que se vuelva a conectar, se cuece.

Pero a pesar de todo, no tenemos otra alternativa. A los solitarios que vivimos en pequeños apartamentos, donde todo es pequeño, conociendo la problemática de la plancha les propongo un plato sencillo y buenísimo. Quiero aclarar que nunca les propondré un plato que no haya experimentado antes y lo haya valorado positivamente.

El que propongo ha sido mi comida de hoy,

A lo que iba.

Vamos a preparar una hermosa berenjena cortando los extremos y fileteándolas, a lo largo, en rodajas de medio centímetro.

La temperatura de la plancha debe encontrarse al máximo. Antes de situar lasberenjena sobre la plancha debemos poner un poco de aceite sobre ella. Si no lo hacemos, al poner la berenjena encima, ésta, con el calor de la plancha, crea una capa aislante térmicamente e impide que el calor llegue hasta ella. Por eso debemos poner unas gotas de aceite que haga de transmisor del calor entre la plancha y la berenjena.

Para que estén en su punto deben tener la superficie medio quemada y el centro jugoso. La combinación de estos dos sabores es algo delicioso. Y esto sólo se consigue con la plancha muy caliente. Hay que probarlo, yo lo he hecho.

Una vez asada las berenjena, en la misma plancha y sin limpiar, se coloca el pollo, muslos sin piel y sin hueso. El asado debe ser crocante por fuera y tierno, sin sangre, por dentro.

Así que, como decía, ponemos la berenjena sobre la plancha con un poco de sal y pimienta recién triturada. Vigile la conexión del calor con la berenjena y añada aceite cuando sea preciso.

Sitúe el pollo sobre la plancha e igualmente salpimiente. Consiga el exterior crocante y el interior jugoso.

Se sirve en un mismo plato con unas gotas de aceite de oliva virgen extra y unas gotas de limón recién cortado.

Para acompañar: Ensalada de tomate natural con cebolla tierna cortada en juliana, olivas negras con hueso, y huevo cocido, duro, cortado en cuartos, vino joven de la tierra, y buena compañía.

Y así, con este trajín, hasta otro día.

martes, 14 de febrero de 2012

Patatas al vapor y ali-oli


 
Patatas al vapor y ali-oli.

Como recuerdo fotográfico de mi infancia, se encuentra  un plato  que hago realidad cada poco.
Me veo ayudando a mi madre a preparar el alioli (ajo y aceite). Mi tarea consistía en ir añadiendo aceite, poco a poco, con ayuda de una usadísima aceitera metálica que, aun hoy, debe estar en algún lugar.

Mi  madre pelaba varios dientes de ajo, los cortaba en trozos pequeños, cuanto más mejor, y los introducía en un mortero, que ahora no existe pero  lo veo muy brillante, como era,  ponía unos granos de sal para evitar que los ajos, al machacarlos, saltaran fuera del mortero. Una vez que se encontraban totalmente machacados iniciaba el proceso para ligar los ajos y el aceite.

Antes de seguir con la preparación quiero contar algunas de las supersticiones que, aun hoy, se mantienen a su alrededor. Con todas ocurre lo mismo, ‘se corta’, no liga.
Nadie, excepto  la persona que lo realiza, puede mirar el mortero. Si quien lo realiza cierra un ojo. No puede llegar nadie  a la casa. Nadie puede tocar los botones de sus vestidos. Si tienes gato y se mueve durante la preparación…………

Como decía, una vez que los ajos estaban perfectamente machacados, mi madre, les ponía un chorro de limón y pizca de sal, yo, como ayudante, añadía un chorrito de aceite, e iniciaba el giro, con la mano del mortero, para ir ligando los ajos con el aceite.
El proceso duraba un buen rato, mi madre girando la mano del mortero y yo poniendo chorritos de aceite cuando ella me indicaba, era veterana cocinera, donde las haya,  y nunca se le cortaba.

En esta época, no se le ponía a esta preparación nada más. Ahora se le pone huevo, sin clara, con clara, patata hervida, miga de pan, etc.,  Ahora somos flojos!

En la actualidad se realiza con batidora y en un plis-plas. Se introducen,  los ajos, zumo de medio limón, pizca de sal y chorro de aceite, en el vaso de la batidora y se pone en marcha  hasta que los ajos estén súper triturados y todo esté homogéneo.  A continuación se agrega un huevo con clara, se hunde la batidora hasta el fondo del  vaso y sin moverla, se hace girar hasta que aparezca el alioli en la superficie. Con este procedimiento, si los huevos están a temperatura ambiente, nunca, o casi, se corta. Si le gusta  fuerte ponga más ojos a la preparación y menos si le gusta suave. Se sirve en un pequeño bol individual.

Introduzca en el microondas una bolsa para horno, herméticamente cerrada, con seis patatas (cien gramos por persona) pequeñas dentro y marque  8 o 9 minutos de cocción. El tiempo de cocción depende de las cantidad,  Kg., de las patatas, que ponga.

Nota: Existe la creencia de que las patatas no es bueno comerlas por personas que padecen diabetes tipo 2. Haga la prueba por un día. Como lo normal es que se esté medicando siga haciéndolo y coma y cene  patatas cocidas al vapor en el microondas. Al día siguiente, antes de desayunar, compruebe su azúcar. Seguro que la tiene perfecta y, además, no engorda. A mí me ocurre.
Y…., a comer.
Las patatas se sirven partidas sobre un plato, sin sal, junto al bol del alioli. El comensal  las unta de alioli al gusto.

Para acompañar:
Ensalada de tomate natural, aceitunas verdes ‘partias’, chorro de aceite de oliva virgen extra, pizca de sal, vino de la tierra, mejor reserva, y buena compañía.

Nota: 
Mi comida de hoy ha sido ‘Quinoa a la Cubana’, he sustituido el arroz por quinoa,  con dos huevos fritos con puntillas. Esta noche, voy a cenar las patatas y el alioli como os he contado.

Y así, con este trajín, hasta otro día.


lunes, 13 de febrero de 2012

Pisto murciano y patatas al vapor


 Pisto murciano y patatas al vapor.
Hoy quiero contar como era mí día a día, referido a la comida, en mis años jóvenes.  En la época a la que me voy a referir no había nada para comer, pero nada.  Soy el menor de 8 hermanos y, en aquella época, mis hermanos se iban de ronda, volvían tarde y  cuando se levantaban, ya había ido a las higueras que existían en una acequia, junto a la carretera en busca de higos. Tenía un hambre que no quiero recordar. Todos los días, cuando todavía no había amanecido, ya andaba trepando la higuera en busca del almuerzo. Cuando mis hermanos, que también pasaban el suyo,  hacían mi mismo recorrido no encontraban que llevar a la boca.

Mi madre, durante mucho tiempo, sólo ponía la mesa a medio día y siempre con el mismo plato,  unos granos de arroz y habichuelas. Qué rico! Para los domingos, y días de fiesta, me enviaba a la tienda a comprar un nabo para darle sabor al arroz y habichuelas  de ese día, y así festejábamos que estábamos en domingo o que era fiesta. Desde aquel tiempo, ya lejano, no puedo ver un nabo.

Las habichuelas que comíamos eran las que rescatamos después de sufrir una inundación  en la que el agua llegó a la mitad de las cañas que se les ponía, a modo de tutor, por las que trepaban y crecían.
Tiempo después, especialmente en verano, preparaba unas cenas que, aun hoy recuerdo. Vivíamos en la huerta y cenábamos en la calle, debajo de los chopos y una gran parra que cubría toda la fachada de la casa. La cena siempre era de productos de la propia huerta, no podía ser de otra manera, pero la habilidad de mi madre  para preparar las cenas, y el hambre que arrastrábamos, hace que, aun hoy, las recuerde como algo exquisito. Una de aquellas cenas es la preparación que voy  hacer hoy. Estas preparaciones, en la época que comento, sólo se podían hacer en verano que era la época que existían hortalizas frescas. Ahora se pueden hacer en todo tiempo y cualquier momento.

Hoy, como decía, vamos a realizar una preparación exquisita, que todos podemos  comer.

Pisto murciano y patatas al vapor.
Este plato se realiza con la fritura y mezcla de hortalizas frescas y, su éxito, desde siempre, se debe a que  su aroma ‘entra’ por la nariz, antes de verlo. Por los ojos, después, por su aspecto multicolor. Es blando, suave y por la armonía y equilibrio de sabores. Aun hoy, a pesar de los años, mantengo la costumbre de rebañar la sartén, con una sopa de pan, una vez finalizada la fritura. Es una exquisitez.

 Componentes.               
Aceite, cebolla, berenjena, pimiento  verde y rojo y tomates maduros.

1º.- Se corta la cebolla, berenjena, y los pimientos en cuadraditos.
2º.- Se coloca una sartén en el fuego con aceite de oliva virgen extra y cuando esté caliente se echan las verduras en ella y se les pone sal. El fuego debe ser  bajo y la sartén, al principio, debe estar tapada.

3º.- Mientras se cocina lo anterior  se pela y quita las semillas de los tomates.  Se parten en daditos y  se incorporan a la sartén antes de terminar la fritura que hay en ella. Se da vueltas para mezclar  y se continúa con fuego suave hasta que el tomate esté frito. En este momento se distribuye  en los platos.

4º.- Se seleccionan tres patatas del tamaño de un huevo de gallina por comensal y se  introducen, con su piel,  en una bolsa para asados en horno, se cierra bien la bolsa y se introducen en el horno microondas para asar en su vapor.  Se seleccionan ocho minutos de cocción para seis patatas.

5º.-Se incorporan tres patatas en cada plato y….., a comer.

Para acompañar: láminas de pan pasadas por la tostadora, (ponga pisto encima, qué bueno!!), virutas de jamón serrano , vino joven de la tierra y buena compañía.

Y así, con este trajín, hasta otro día.

viernes, 10 de febrero de 2012

Quinoa con huevos escalfados

 Hoy quiero contarles porqué he introducido en mi alimentación la quinoa. Las personas que, como yo, padecemos diabetes ‘benigna’ tipo 2,  tenemos dos frentes que atender de forma permanente, el peso y la glucosa. Tenemos que comer carne o pescado, proteínas, y azúcar, que es nuestra energía. La carne que si podemos tomar es de pollo y conejo, sin grasa. Y azucares, los complejos de asimilación lenta. Igualmente quiero aclarar, para mi tranquilidad personal, que usar la quinoa, de tan lejana procedencia, no quiere decir que los productos de mi tierra hayan perdido mi aprecio.

Centrándonos en la maravillosa quinoa. Copio y escxribo de lo que leo ‘por ahí’. La quinoa es apreciada por su alto contenido de proteínas que va desde el 12 al 18 por ciento, y por ser una proteína completa, que contiene todos los aminoácidos necesarios para la construcción de las proteínas utilizadas por los seres humanos. A diferencia de los cereales, la quinoa tiene una amplia cantidad de lisina.

La quinoa es una excelente fuente de fibra dietética tanto soluble y como no soluble. También es alta en gran variedad de vitaminas y minerales, especialmente manganeso, magnesio, hierro, cobre y fósforo.

Está libre de gluten y es fácil de digerir, muy baja en el índice glucémico, lo que significa que mantiene los niveles de azúcar en la sangre.

La quinoa es apropiada para todo el mundo pero especialmente para los celíacos (personas intolerantes al gluten), las personas vegetarianas por la gran cantidad de proteínas completas, deportistas y mujeres embarazadas, con más necesidad de proteínas, minerales y vitaminas.

Para cocer la quinoa utiliza tres partes de agua o caldo por una parte de grano. Tenlo a fuego medio durante unos 15 minutos, o hasta que el grano se convierte en transparente. Trata de asegurarte de que esté al dente, de la misma manera que con la pasta. Lo mejor es que según vayas probando, cocinarla hasta que la encuentres de tu agrado. El tiempo perfecto de cocción se alcanza cuando cada grano de quinoa ha doblado su volumen y libera su germen blanco.

Servir inmediatamente recién cocida para mantener su sabor y el valor nutritivo.

La quinoa debe lavarse antes de cocerla para eliminar la saponina que contiene, para ello se enjuaga unos segundos bajo el chorro de agua fría, veremos que hace espuma por esa saponina. No se debe dejar en remojo más de unos minutos pues esa saponina se depositaría en su superficie y no lograríamos eliminarla.

A lo que iba.

Hoy, como decía, vamos a preparar un sencillo y riquisimo plato.Quinoa con huevos escalfados.

1º.-Cocer la quinoa de acuerdo con lo indicado.

 2º.-Los huevos escalfados se pueden hace de muchas maneras pero los resultados son casi los mismos. Lo importante, lo más importante, es que la clara quede cuajada y la yema liquida.  Para conseguirlo vamos a poner un recipiente en el fuego con agua, que contenga el 10% aprox. de vinagre y sin sal. Cuando entre en ebullición se aparta el recipiente del fuego y se introduce el huevo en el agua con suavidad, para que no se rompa. Es genial si casca los huevos sobre un pequeño recipiente para introducir en el agua con los huevos dentro. Pasados tres minutos estará listo para servir.

3º.-  Ponga en un plato un fondo de quinoa cocida y, encima, dos huevos escalfados por persona.

Para acompañar:

Hojas de endivia rellenas de paté hecho con queso roquefort y cava.
Vino joven de la tierra y alguien con quien compartir, si lo/a quieres perfecto.

Y así, con este trajín, hasta otro día.

jueves, 9 de febrero de 2012

Patatas fritas al ajo cabañil y huevos fritos con puntillas



Patatas fritas al ajo cabañil y huevos fritos con puntillas.

Quiero comentar algunas de mis creencias que para eso vivo con ellas, para poderlas contar. Hasta hace poco, la cocina me parecía un lugar no muy agradable,  ahora,  que la 'opero' todos los días, o casi, me parce un lugar ideal para disfrutar con la confección de los platos que ese día  me  apetecen. Empiezas a pensar y preparar los componentes de la preparación  y empiezas a disfrutar recordando sabores conocidos y no, por conocidos, aburridos. Ahora  me divierte y ocupo un tiempo en algo creativo.
Por la sencillez de los platos que preparo es fácil entender que soy un operador  ‘pipiolo’. Y lo bueno que tengo, si  es que es bueno, es que lo digo, y eso, a pesar de entender que a lo mejor, o más probable, es que a nadie le interese. De todas formas, estoy feliz, nunca creí que llegaría a ser un  ‘operador amateur de cocina privada’ y que iba a disponer de un medio, un blog, para poder contarlo.

Pero un día mi cocina se quedó sin operador/a  y cuando tanto miedo le tenía, por necesidad, curiosidad  y haciendo un alarde de ‘valentía’ e interés, me dediqué a ver programas de TV de esta  especialidad que, por cierto, hay cualquier cantidad. Lo más destacado, se me quitó el miedo a encender  los fogones  y poner una satén encima.  Y también, que todas las preparaciones, o casi, se comienzan con sartén, aceite, ajos fileteados y cebolla cortada..
Sí, me llamaron la atención infinidad de cosas que, con permiso, y desde mi punto de vista, les quiero contar.

La cocina, o escenario  que nos enseñan, es un sueño,  se parece más a un teatro  preparado, por su diseño e iluminación, para entrega de los Oscar. Nadie normalito, que somos los únicos, creo, que dedicamos tiempo  a ver estos programas con posibilidad de operar una cocina familiar, puede tener una así. A mí me hizo creer, al principio, que con una cocina así cualquiera puede preparar suculentos platos. Algún día, si tengo ocasión, voy a consultar a D. Abrahám  García, cultísimo y espectacular cocinero, si el marco donde se cocina influye en el sabor de lo cocinado. Es mucho más convincente que nos muestren una cocina normalita, muy limpia, como la nuestra, con un buen cocinero para dejar claro que la cocina no tiene nada que ver con la calidad, el sabor y la presentación de lo cocinado y no, como me ocurre, que cuando una preparación no cumple con las expectativas  imaginadas, siempre me digo, ‘no si para la cocina que tengo, demasiado bueno ha salido’. Tendría más adeptos.
No he visto nunca, en ningún programa, que las sartenes y las ollas o cacerolas, en plena faena, echen humo. En mi cocina, y creo que en la de todos, todo lo que tengo en el fuego echa, y se ve, y gracias a la tecnología me libro de él.

Tampoco he visto a nadie ‘llorar’ mientras pela, o corta, una cebolla.  Yo también las coloco bajo del grifo, con chorro de agua incluido, y  ‘lloro’.
Los utensilios que aparecen en la cocina que vemos en TV,  me sonrojan  al   compararlos con los de la mía que considero  normal. Es que tienen un utensilio para cada cosa y lo mejor, y que más me joroba, es que no he visto a ningún cocinero fregar los cacharritos que ensucia. Entiendo que si nos quieren enseñar su cocina, o a cocinar, tendrían que enseñar, también, a utilizar algunos  utensilios en funciones de multitarea.  Porque en una cocina familiar, normal, no hay sitio, ni lugar, para tanto ‘chirimbolo’.

Sí, cuando veo cortar un pequeño diente de ajo, o un ramillete de perejil, en infinito número de trozos con un enorme cuchillo, y a velocidad endiablada,  me siento un bichito. He tratado, mediante práctica diaria, a manejar el cuchillo y a lo más que he llegado ha sido a filetear el diente de ajo de forma regular pero muy lentamente. Me origina tanta envidia, sana, eso sí, que asistí durante varias sesiones a un curso de cocina con la única misión de aprender a manejar el cuchillo con soltura, pero, aun así, no lo he conseguido. Sí, he aprendido que para hacer lo que tanto envidio es necesario un cuchillo muy afilado y de grandes dimensiones. Él además de cortar te sirve de apoyo y  guía para que no te cortes. Siempre se aprende algo.
Lo que  tratan de enseñar, a través de estos programas, es ‘mira que cocina tengo’.

Cuando me cansé de estos programas que, por cierto, siempre dicen lo mismo y utilizan las mismas cosas, apague el televisor y encendí  las hornillas y…… aquí estoy
A lo que iba.

Hoy vamos a preparar un plato que, los habrá buenos, que los hay, pero este no hay quien lo supere.

Mientras  pelamos y fileteamos las patatas  ponemos una sartén con una generosa cantidad de aceite oliva virgen extra a fuego suave. Las patatas hay que freírlas con mucho aceite, que después quitaremos, y poco, muy poco fuego.
La salsa del ajo cabañil se realiza con cuatro dientes de ajo machacados en un mortero al que se le añade un chorro de vinagre.

Para pelar y manipular los ajos con facilidad hay que realizar lo siguiente. Los ajos, con su piel, se sitúan encima de la tabla de trabajo de la cocina, se les coloca un cuchillo encima y, con la mano, se golpea éste. Con ello conseguimos facilitar el siempre engorroso problema de pelar los ajos. La piel se desprende con facilidad y además, y esto sí es importante, cuando intentas machacarlos, en el mortero,  nunca resbalan.
1º.- Freír las patatas como se ha indicado y antes de poner la salsa de ajo cabañil retirar el aceite sobrante.

2º.- Echar la salsa de ajo cabañil a la sartén encima de las patatas  y añadir unas gotas de agua. Seguir revolviendo hasta que las patatas hayan perdido casi toda la humedad. Apartar  y… al plato.

3º.- En otra sartén con aceite muy caliente freír los huevos hasta que el borde del huevo este crocante sin que llegue a ‘cuajar’ la yema. Poner dos huevos fritos, por persona, encima de cada  plato de patatas.

Para que los huevos queden en su punto hay que sacarlos del frigorífico con tiempo para que, a la hora de ponerlos en la sartén, se encuentren a  temperatura ambiente. Si no lo hacemos así el aceite se enfría.
Si antes de poner los huevos en la sartén calientas la rasera en el aceite, el huevo no se pegará a ella.

Para acompañar.

Ensalada de tomate natural, con aceitunas verdes ‘partias’,  aceite y sal.
Vino tinto de la tierra, mejor crianza, y algo que nunca debe faltar, alguien a quien quieras mucho. Te saldrá mucho mejor.

Y así, con este trajín, hasta otro día.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Patatas fritas con conejo y pimientos de bola.


Patatas fritas con conejo y pimientos de bola.
La preparación  de hoy es sencilla, rápida y está buenísima. Vamos a utilizar aceite de oliva virgen.

1º.- Ponemos a calentar una generosa cantidad de aceite. En él vamos a freír todos los componentes, uno tras otro, de esta preparación.
2º.- A medio fuego, se fríen los pimientos  de bola verdes a los que antes se les habrá retirado el ‘rabito’ y las semillas. No debe quemarse la piel y se retiran, y se reservan, cuando se encuentren blandos.

3º.- Se sube la temperatura del aceite y cuando esté muy caliente se inicia la fritura del conejo. Cuando esté dorado se baja a medio  fuego hasta el final.
Nota: El conejo hay que cortarlo en trozos pequeños, por sus coyunturas, por  las que se pueda. No cortar los huesos dando golpes con ningún útil de cocina. Se trata de que no aparezcan  astillas, o molestos  pequeños huesos, mientras lo comemos.

4º-. Las patatas se fríen en el mismo aceite. Si no es suficiente, porque hay que freírlas con aceite abundante, se añade. Se fríen a fuego muy bajo..
Una vez fritas se retira el aceite que pueda sobrar y se le añaden los pimientos y el conejo fritos. Se dan unas vueltas al conjunto, hasta que estén calientes y bien mezclados los sabores.

Y…., a comer.
Para acompañar.
Ensalada de tomate natural, con cebolla tierna, aceitunas negras y alcaparras.  
Vino tinto de la tierra, mejor crianza,  y una persona que quieras.

Y así, con este trajín, hasta otro día.

lunes, 6 de febrero de 2012

Cocina para solitarios


Cocina para solitarios.

Como todo en esta vida, todos los estados personales tienen cosas buenas y otras menos buenas, regulares o malas.

Una de las buenas es que, los solitarios, tenemos la presión arterial  muy estable, no hay nada que nos la haga modificar. Me refiero a que carecemos de ‘ajenas e inquisitorias’ entradas de impulsos emocionales.
Una de las malas es que, todo te lo tienes que hacer tu, incluso todo y la comida. Y dentro de lo malo, con relación a la comida, es que, por rara que pueda parecer, te sabe buenísima. A veces, lo digo en confianza, hago comida que,  qué quieres que te diga, no es comestible y como no tengo a quien culpar, la como.  No me voy a culpar a mí mismo. El día que lo haga será motivo suficiente para abandonar la soledad. Cuando pienso en esta remota  posibilidad siempre me hago la misma  pregunta….pero  cómo?.

A veces refunfuño quejándome de todas estas contradicciones y al final siempre rectifico porque comprendo que en términos  contables es perfecto. No debo ni me deben nada, no doy ni recibo nada, y por tanto estoy en paz, sin saber, eso sí, con quien. Es una forma de darme ánimo, que también es importante, para tener la moral en 'to lo alto'.

Otras veces, cuando  me encuentro tristón, ante la falta de pareja, que son muchas, y no sé en que ‘pegar’ me digo, ‘to decidido’…voy a ver en el periódico, la sección de ‘chica busca chico’  y, hoy mismo, a más tardar, me agencio una amistad ‘pa lo que surja’.  

Me sobra más de la mitad de la cama. Es tan grande que no tengo que revolverme para darme la vuelta, simplemente, me giro. Este giro es, al tiempo, podéis imaginar,  el giro más cómodo, agradable y triste que pueda existir.
Qué llevo años sin tropezar, por favor!!.

Y así, con este trajín, hasta otro día




domingo, 5 de febrero de 2012

Platicar de cosas... cocina sencilla



Platicar de cosas... cocina sencilla

Hoy lo voy a dedicar a platicar de cosas de cocina. Antes que nada quiero decir que tengo encima de mi escritorio, situado en un fantástico rincón de la cocina de mi casa, libros de cocina y, entre ellos , varios de la Cocina Murciana y que los he leído y releído  varias  veces.
Pero no, no os preocupéis, no voy hablar de ellos a pesar de que, para mí, sean una fuente inagotable de inspiración en infinidad de ocasiones.

Hoy quiero platicar del porqué de mi afición a la cocina sencilla con productos sanos, sin manipular.

Llegué a este mundo, en plena huerta, en 1931, sí ese año. Y me jode un montón confesarlo aunque estamos en confianza. En aquella época, y en los siguientes años, la comida, la poca que había, eran productos de la huerta. Mi madre, mujer de gran inventiva e imaginación, no sé si adquirida o de nacimiento, se las tenía  que inventar cada día para dar de comer a una familia de 10 personas y solo con los productos que se cosechaban en un pequeño terreno que poseíamos mas lo conseguido en los intercambios que hacía con las vecinas. En mi memoria aparecen, en este momento, platos increíbles como...'frito de tomate con pimientos de bola acompañado, a falta de pan, con patatas hervidas' 'cocimiento (cebolla cocida, aderezada con aceite y limón)' 'ensalada 'buscá' cocida,(variedad de hiervas que crecían de forma salvaje en la huerta y que había que buscar) que se escurría al máximo y se aderezaban con aceite y limón o se freía' 'guiso con peras verdes' 'guiso de trigo' ' arroz y habichuelas, Y así hasta... una lista interminable.

Una costumbre que vengo arrastrando desde mi juventud, es la de mojar pan en la salsa de las ensaladas. Es algo que, aunque tengo prohibido comer, casi no me puedo resistir.

En nuestro lento caminar por la vida nos vamos gastando, perdemos vitalidad y nos van apareciendo  'goteras' que hacen aconsejable que en nuestra vida tengamos que mantener un orden en todo. No vale que por ser un ser inteligente (?) cada uno establezca sus reglas. Si todos somos iguales las reglas han de ser iguales para todos.

Claro que uno de los placeres de la vida es comer. Por eso pasar hambre es una de las mayores desgracias de todo ser viviente. Lo que tenemos que saber y encontrar son qué productos nos ofrezcan parecido placer sin que tengan indicaciones en contra.

Una de las plagas de nuestros días es la obesidad, el colesterol, la diabetes tipo 2, etc., como consecuencia de una alimentación poco apropiada para nosotros.

Para una mayoría de gente el acto de comer, sentarse a la mesa con la familia, hablar y comunicarse, carece de valor. Es más, no está de moda. Ahora, en las viviendas, no se instala comedor, para qué, si no lo vamos a usar. La comida más fuerte, la de medio día, se hace en la cocina, medio en pie, y en el orden que van a apareciendo sus miembros, nadie espera a nadie. La cena, como todos están cansados, se soluciona mediante 'bocatas' mientras chateamos con la vecina de enfrente.

La naturaleza estableció, para los seres vivos, una serie de mecanismos mediante los cuales nuestra vida fuera posible durante mucho tiempo y proveyó de alimentos y productos para que eso fuera posible. No tendría sentido despertar una vida en un lugar, o medio, donde después no fuera fácil mantener.

Y estableció que la energía con la que tendría que funcionar fuera la glucosa,(azúcar) y que ésta la encontraría alimentándose con los  productos naturales que la propia naturaleza crearía.

También tenía, y tiene, sentido que nos proveyera de alguna forma de depósito donde poder guardar la energía, el azúcar, que no gastamos en el momento de comer, o hasta la próxima comida. Y lo hizo transformando el azúcar sobrante en grasa que era, y sigue siendo, lo mejor. La única condición que la naturaleza estableció es que esa azúcar almacenada en forma de grasa la volviera a demandar nuestro organismo y se consumiera antes de volver a comer o que la sumatoria de energía tomada y gastada durante los días fuera 0.

Y lo que está ocurriendo es que tomamos más alimentos, azúcar, que gastamos y los almacenamos. Es como si a su coche le instala un depósito de gasolina flexible y le va poniendo cada día más gasolina que gasta, cada día lo verá más grande, hermoso y gordo.

A lo que iba.

A mis años me he hecho diabético y tengo el colesterol alto, y como vengo diciendo, he tenido que renunciar a mis mojos de pan en las ensaladas, a las 'roetas' de morcón, longaniza, blancos y morcillas, guisos con tocino y morcillas, y tantos y tantos otros que, de siempre, me han resultado riquísimos.

Renunciar a consumir, de diario, los productos que indico ha propiciado, como no podía ser de otra forma, la aparición de otros que, aunque los consumía, no figuraban entre mis favoritos.

Una de las mayores dificultades fue desterrar el pan. Me quedé con la mano izquierda en 'el paro', y si en la comida no había que usar el cuchillo, no sabía qué hacer con ella. El pan, al ser de sabor neutro, combina con todo y también el recuerdo que mantengo, todavía intacto, de muchos de sus usos. Recuerdo uno que me persigue y creo que lo va a seguir haciendo mientras esté en este mundo. Se trata del sabor de un bocata con frito de cebolla, pimientos de bola y tomate y que una vez relleno  lo apretaba, con mis manos, para que se empapara de él. En la actualidad el pan que como es testimonial, a penas lo pruebo.

Otra forma de aceptar a diario verduras y hortalizas sanas y sin manipular es cocinarlos yo mismo. Como todos los comienzos tienes que ilusionarte y yo empecé haciendo verduras en la plancha. Sencillo, se cortan, muy poca sal, pizca de pimienta, vuelta y vuelta, y al plato. Comencé haciendo berenjenas, calabacín, cebolla en juliana, etc,.

Pasado un tiempo, con más confianza, comencé con la satén. Lo primero que hice fueron judías verdes fritas con tomate.(bote de judías verdes cocidas y tomate frito que venden un los supermercados) Es increíble lo bueno que resulta. En la actualidad la satén, aunque no es muy aconsejable comer frituras, su uso me resulta fácil. El secreto es cocinar con fuego suave, sin prisa y no quitar el ojo de encima.

En la actualidad manejo con cierta soltura la olla a presión y los hornos incluido el microondas que uso, generalmente, para preparar cocciones al vapor,(los alimentos se encierran en una bolsa especial) que son increíblemente buenos y saludables.



Otra de las cosas que hago, haciendo caso omiso, a lo que indican libros y publicaciones de cocina son las cantidades que hay que poner de cada producto en la preparación de platos con múltiples o varios productos. Pongo todo ‘a ojo’ y mi ‘a ojo’ se ha desarrollado como el ‘ojo de buencubero’.

He ido avanzando en conocimientos y practica. Ahora cultivo un huerto ecológico que me abastece de todos los productos de temporada que antes compraba en el comercio. Es una nueva experiencia, muy positiva. No es únicamente por los productos que recolecto, que también, sino por el ejercicio moderado que hago en la prestación de atención al huerto.

Como la naturaleza es tan sabia ha dispuesto variedad de productos para cada estación del año y ha consiguiendo que, aquí, en Murcia, siempre tenga el huerto en producción.


No quiero terminar este escrito sin comentar que desde que hago este tipo de vida he perdido 16 Kg. y mi glucosa y colesterol, ayudado por un simple comprimido el día, se encuentra dentro de la normalidad.                 

Y asi, con este trajín, hasta otro dia    

miércoles, 1 de febrero de 2012

Tortilla de habas, ajos tiernos, patatas y manzana.




Tortilla de habas, ajos tiernos, patata y manzana.

Habas y ajos tiernos al ajo cabañil.

Hoy es miércoles primero de febrero.  Y ‘hombre del tiempo’ nos  amenaza, hace varios días, con que nos llega una ola de frio siberiano. En mi infancia la Siberia era un remoto y frío lugar y cuando, como ahora, hacia mucho frio la culpa era de la Siberia. Joé!, es que ahora, con la leche de los satélites,  nos avisan de su llegada, al milímetro, y con varios días de antelación.
A lo que voy.
Tengo un huerto ecológico que en la actualidad, produce habas, alcachofas, ajos,(tiernos), cebollas, puerros……  Es por eso es que mis platos, hasta ahora, casi siempre son a base de verduras ecológicas.

La información facilitada por ‘el hombre del tiempo’ me ha llevado a pensar que tenía que ir a mi huerto a recolectar todo lo que pudiera  ante la inminente ola de frio, posible helada, y pérdida  de las plantas.
Así que, cesta grande y….. al huerto!

He recolectado habas, en cantidad, y ajos tiernos. Las alcachofas están muy pequeñas y los puerros aguantan el frio sin problemas.

Así que he centrado mi atención, para el plato de hoy, en los ajos  y las habas.  Los ajos los he limpiado y cortado. Las habas las he desgranado y junto con los ajos las he puesto en una sartén honda, a fuego medio,  con aceite de oliva virgen extra.
La sartén la he tapado durante el  tiempo de rehogo de la verdura.
Al final, cuando la  verdura estaba en su punto, he visto que era mucha cantidad y he decidido hacer dos platos. La mitad, una tortilla con cuatro huevos  batidos,  las verduras, patatas y manzana. La otra mitad al ajo cabañil con cuatro ajos machacados en el mortero y chorreón de vinagre de vino blanco.

Dos delicias que he acompañado con caballa, en conserva, y vino joven de la tierra.

Y así, con este trajín, hasta otro dia.