Pollo rebozado
Hoy les voy a proponer una preparación a base de pollo, o conejo, por ser las dos ideales para mantener la línea, el colesterol y la glucosa.
Comenzamos quitando la piel al pollo, después se lava, se limpia y se seca con papel de cocina. -la piel está buenísima y los que no tengan ningún problema con ella puede comerla-.
En un bol poner orégano, tomillo, perejil, trozo de cayena, guindilla,
picada con el cuchillo a la que previamente se habrá tenido en remojo unos minutos
para rehidratarse, y un buen chorro de
cerveza, suficiente para cubrir la
totalidad de la carne. Remueva bien, para mezclar todo, e introduzca la carne
limpia y seca. Corrija de cerveza si es necesario para cubrir la totalidad de
la carne. Tape el bol e introdúzcalo en el frigorífico.
Al día siguiente
sacamos la carne del adobo la escurrimos un poco y cuando se encuentre a
temperatura ambiente…
Podemos ponerla en la parrilla de leña, con fuego suave, si
tenemos esta facilidad. De esta forma, la sinfonía de sabores, en especial del orégano,
la hace, para mí, exquisita.
Podemos rebozar la carne como siempre. Harina, huevo batido y
pan rallado.Comenzamos poniendo una sartén, con fuego suave y con una cantidad generosa de aceite de oliva virgen extra. Mientras alcanza su temperatura, rebozamos la carne pasándola por la harina, el huevo batido y el pan rallado. Cuando el aceite esté caliente comenzamos a freír la carne. Tiene que quedar dorada y crujiente.
Para acompañar. Ensalada de tomate natural con aceitunas verdes
‘partias,’ cebolla en juliana, vino joven de la tierra y buena compañía.
Y así, con este trajín, hasta otro día.
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