lunes, 13 de febrero de 2012

Pisto murciano y patatas al vapor


 Pisto murciano y patatas al vapor.
Hoy quiero contar como era mí día a día, referido a la comida, en mis años jóvenes.  En la época a la que me voy a referir no había nada para comer, pero nada.  Soy el menor de 8 hermanos y, en aquella época, mis hermanos se iban de ronda, volvían tarde y  cuando se levantaban, ya había ido a las higueras que existían en una acequia, junto a la carretera en busca de higos. Tenía un hambre que no quiero recordar. Todos los días, cuando todavía no había amanecido, ya andaba trepando la higuera en busca del almuerzo. Cuando mis hermanos, que también pasaban el suyo,  hacían mi mismo recorrido no encontraban que llevar a la boca.

Mi madre, durante mucho tiempo, sólo ponía la mesa a medio día y siempre con el mismo plato,  unos granos de arroz y habichuelas. Qué rico! Para los domingos, y días de fiesta, me enviaba a la tienda a comprar un nabo para darle sabor al arroz y habichuelas  de ese día, y así festejábamos que estábamos en domingo o que era fiesta. Desde aquel tiempo, ya lejano, no puedo ver un nabo.

Las habichuelas que comíamos eran las que rescatamos después de sufrir una inundación  en la que el agua llegó a la mitad de las cañas que se les ponía, a modo de tutor, por las que trepaban y crecían.
Tiempo después, especialmente en verano, preparaba unas cenas que, aun hoy recuerdo. Vivíamos en la huerta y cenábamos en la calle, debajo de los chopos y una gran parra que cubría toda la fachada de la casa. La cena siempre era de productos de la propia huerta, no podía ser de otra manera, pero la habilidad de mi madre  para preparar las cenas, y el hambre que arrastrábamos, hace que, aun hoy, las recuerde como algo exquisito. Una de aquellas cenas es la preparación que voy  hacer hoy. Estas preparaciones, en la época que comento, sólo se podían hacer en verano que era la época que existían hortalizas frescas. Ahora se pueden hacer en todo tiempo y cualquier momento.

Hoy, como decía, vamos a realizar una preparación exquisita, que todos podemos  comer.

Pisto murciano y patatas al vapor.
Este plato se realiza con la fritura y mezcla de hortalizas frescas y, su éxito, desde siempre, se debe a que  su aroma ‘entra’ por la nariz, antes de verlo. Por los ojos, después, por su aspecto multicolor. Es blando, suave y por la armonía y equilibrio de sabores. Aun hoy, a pesar de los años, mantengo la costumbre de rebañar la sartén, con una sopa de pan, una vez finalizada la fritura. Es una exquisitez.

 Componentes.               
Aceite, cebolla, berenjena, pimiento  verde y rojo y tomates maduros.

1º.- Se corta la cebolla, berenjena, y los pimientos en cuadraditos.
2º.- Se coloca una sartén en el fuego con aceite de oliva virgen extra y cuando esté caliente se echan las verduras en ella y se les pone sal. El fuego debe ser  bajo y la sartén, al principio, debe estar tapada.

3º.- Mientras se cocina lo anterior  se pela y quita las semillas de los tomates.  Se parten en daditos y  se incorporan a la sartén antes de terminar la fritura que hay en ella. Se da vueltas para mezclar  y se continúa con fuego suave hasta que el tomate esté frito. En este momento se distribuye  en los platos.

4º.- Se seleccionan tres patatas del tamaño de un huevo de gallina por comensal y se  introducen, con su piel,  en una bolsa para asados en horno, se cierra bien la bolsa y se introducen en el horno microondas para asar en su vapor.  Se seleccionan ocho minutos de cocción para seis patatas.

5º.-Se incorporan tres patatas en cada plato y….., a comer.

Para acompañar: láminas de pan pasadas por la tostadora, (ponga pisto encima, qué bueno!!), virutas de jamón serrano , vino joven de la tierra y buena compañía.

Y así, con este trajín, hasta otro día.

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