Como recuerdo fotográfico de mi infancia, se encuentra un plato que hago realidad cada poco.
Mi madre pelaba varios dientes de ajo, los cortaba en trozos pequeños, cuanto más mejor, y los introducía en un mortero, que ahora no existe pero lo veo muy brillante, como era, ponía unos granos de sal para evitar que los ajos, al machacarlos, saltaran fuera del mortero. Una vez que se encontraban totalmente machacados iniciaba el proceso para ligar los ajos y el aceite.
Antes de seguir con la preparación quiero contar algunas de las
supersticiones que, aun hoy, se mantienen a su alrededor. Con
todas ocurre lo mismo, ‘se corta’, no liga.
Nadie, excepto la
persona que lo realiza, puede mirar el mortero. Si quien lo realiza cierra un
ojo. No puede llegar nadie a la casa. Nadie
puede tocar los botones de sus vestidos. Si tienes gato y se mueve durante la
preparación…………
Como decía, una vez que los ajos estaban perfectamente
machacados, mi madre, les ponía un chorro de limón y pizca de sal, yo, como
ayudante, añadía un chorrito de aceite, e iniciaba el giro, con la mano del
mortero, para ir ligando los ajos con el aceite.
El proceso duraba un buen rato, mi madre girando la mano del
mortero y yo poniendo chorritos de aceite cuando ella me indicaba, era veterana cocinera,
donde las haya, y nunca se le cortaba.En esta época, no se le ponía a esta preparación nada más. Ahora se le pone huevo, sin clara, con clara, patata hervida, miga de pan, etc., Ahora somos flojos!
En la actualidad se realiza con batidora y en un plis-plas. Se introducen, los ajos, zumo de medio limón, pizca de sal y chorro de aceite, en el vaso de la batidora y se pone en marcha hasta que los ajos estén súper triturados y todo esté homogéneo. A continuación se agrega un huevo con clara, se hunde la batidora hasta el fondo del vaso y sin moverla, se hace girar hasta que aparezca el alioli en la superficie. Con este procedimiento, si los huevos están a temperatura ambiente, nunca, o casi, se corta. Si le gusta fuerte ponga más ojos a la preparación y menos si le gusta suave. Se sirve en un pequeño bol individual.
Introduzca en el microondas una bolsa para horno, herméticamente cerrada, con seis patatas (cien gramos por persona) pequeñas dentro y marque 8 o 9 minutos de cocción. El tiempo de cocción depende de las cantidad, Kg., de las patatas, que ponga.
Nota: Existe la creencia de que las patatas no es bueno
comerlas por personas que padecen diabetes tipo 2. Haga la prueba por un día. Como
lo normal es que se esté medicando siga haciéndolo y coma y cene patatas cocidas al vapor en el microondas. Al
día siguiente, antes de desayunar, compruebe su azúcar. Seguro que la tiene
perfecta y, además, no engorda. A mí me ocurre.
Y…., a comer.Las patatas se sirven partidas sobre un plato, sin sal, junto al bol del alioli. El comensal las unta de alioli al gusto.
Para acompañar:
Ensalada de tomate natural, aceitunas verdes ‘partias’,
chorro de aceite de oliva virgen extra, pizca de sal, vino de la tierra, mejor reserva, y buena compañía.
Nota:
Mi comida de hoy ha sido ‘Quinoa a la Cubana’, he sustituido
el arroz por quinoa, con dos huevos
fritos con puntillas. Esta noche, voy a cenar las patatas y el alioli como os
he contado.
Y así, con este trajín, hasta otro día.

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