Platicar de cosas... cocina sencilla
Hoy lo voy a dedicar a platicar de cosas de cocina. Antes que nada quiero decir que tengo encima de mi escritorio, situado en un fantástico rincón de la cocina de mi casa, libros de cocina y, entre ellos , varios de la Cocina Murciana y que los he leído y releído varias veces.
Hoy quiero platicar del porqué de mi afición a la cocina sencilla con productos sanos, sin manipular.
Llegué a este mundo, en plena huerta, en 1931, sí ese año. Y me jode un montón confesarlo aunque estamos en confianza. En aquella época, y en los siguientes años, la comida, la poca que había, eran productos de la huerta. Mi madre, mujer de gran inventiva e imaginación, no sé si adquirida o de nacimiento, se las tenía que inventar cada día para dar de comer a una familia de 10 personas y solo con los productos que se cosechaban en un pequeño terreno que poseíamos mas lo conseguido en los intercambios que hacía con las vecinas. En mi memoria aparecen, en este momento, platos increíbles como...'frito de tomate con pimientos de bola acompañado, a falta de pan, con patatas hervidas' 'cocimiento (cebolla cocida, aderezada con aceite y limón)' 'ensalada 'buscá' cocida,(variedad de hiervas que crecían de forma salvaje en la huerta y que había que buscar) que se escurría al máximo y se aderezaban con aceite y limón o se freía' 'guiso con peras verdes' 'guiso de trigo' ' arroz y habichuelas, Y así hasta... una lista interminable.
Una costumbre que vengo arrastrando desde mi juventud, es la de mojar pan en la salsa de las ensaladas. Es algo que, aunque tengo prohibido comer, casi no me puedo resistir.
En nuestro lento caminar por la vida nos vamos gastando, perdemos vitalidad y nos van apareciendo 'goteras' que hacen aconsejable que en nuestra vida tengamos que mantener un orden en todo. No vale que por ser un ser inteligente (?) cada uno establezca sus reglas. Si todos somos iguales las reglas han de ser iguales para todos.
Claro que uno de los placeres de la vida es comer. Por eso pasar hambre es una de las mayores desgracias de todo ser viviente. Lo que tenemos que saber y encontrar son qué productos nos ofrezcan parecido placer sin que tengan indicaciones en contra.
Una de las plagas de nuestros días es la obesidad, el colesterol, la diabetes tipo 2, etc., como consecuencia de una alimentación poco apropiada para nosotros.
Para una mayoría de gente el acto de comer, sentarse a la mesa con la familia, hablar y comunicarse, carece de valor. Es más, no está de moda. Ahora, en las viviendas, no se instala comedor, para qué, si no lo vamos a usar. La comida más fuerte, la de medio día, se hace en la cocina, medio en pie, y en el orden que van a apareciendo sus miembros, nadie espera a nadie. La cena, como todos están cansados, se soluciona mediante 'bocatas' mientras chateamos con la vecina de enfrente.
La naturaleza estableció, para los seres vivos, una serie de mecanismos mediante los cuales nuestra vida fuera posible durante mucho tiempo y proveyó de alimentos y productos para que eso fuera posible. No tendría sentido despertar una vida en un lugar, o medio, donde después no fuera fácil mantener.
Y estableció que la energía con la que tendría que funcionar fuera la glucosa,(azúcar) y que ésta la encontraría alimentándose con los productos naturales que la propia naturaleza crearía.
También tenía, y tiene, sentido que nos proveyera de alguna forma de depósito donde poder guardar la energía, el azúcar, que no gastamos en el momento de comer, o hasta la próxima comida. Y lo hizo transformando el azúcar sobrante en grasa que era, y sigue siendo, lo mejor. La única condición que la naturaleza estableció es que esa azúcar almacenada en forma de grasa la volviera a demandar nuestro organismo y se consumiera antes de volver a comer o que la sumatoria de energía tomada y gastada durante los días fuera 0.
Y lo que está ocurriendo es que tomamos más alimentos, azúcar, que gastamos y los almacenamos. Es como si a su coche le instala un depósito de gasolina flexible y le va poniendo cada día más gasolina que gasta, cada día lo verá más grande, hermoso y gordo.
A lo que iba.
A mis años me he hecho diabético y tengo el colesterol alto, y como vengo diciendo, he tenido que renunciar a mis mojos de pan en las ensaladas, a las 'roetas' de morcón, longaniza, blancos y morcillas, guisos con tocino y morcillas, y tantos y tantos otros que, de siempre, me han resultado riquísimos.
Renunciar a consumir, de diario, los productos que indico ha propiciado, como no podía ser de otra forma, la aparición de otros que, aunque los consumía, no figuraban entre mis favoritos.
Una de las mayores dificultades fue desterrar el pan. Me quedé con la mano izquierda en 'el paro', y si en la comida no había que usar el cuchillo, no sabía qué hacer con ella. El pan, al ser de sabor neutro, combina con todo y también el recuerdo que mantengo, todavía intacto, de muchos de sus usos. Recuerdo uno que me persigue y creo que lo va a seguir haciendo mientras esté en este mundo. Se trata del sabor de un bocata con frito de cebolla, pimientos de bola y tomate y que una vez relleno lo apretaba, con mis manos, para que se empapara de él. En la actualidad el pan que como es testimonial, a penas lo pruebo.
Otra forma de aceptar a diario verduras y hortalizas sanas y sin manipular es cocinarlos yo mismo. Como todos los comienzos tienes que ilusionarte y yo empecé haciendo verduras en la plancha. Sencillo, se cortan, muy poca sal, pizca de pimienta, vuelta y vuelta, y al plato. Comencé haciendo berenjenas, calabacín, cebolla en juliana, etc,.
Pasado un tiempo, con más confianza, comencé con la satén. Lo primero que hice fueron judías verdes fritas con tomate.(bote de judías verdes cocidas y tomate frito que venden un los supermercados) Es increíble lo bueno que resulta. En la actualidad la satén, aunque no es muy aconsejable comer frituras, su uso me resulta fácil. El secreto es cocinar con fuego suave, sin prisa y no quitar el ojo de encima.
En la actualidad manejo con cierta soltura la olla a presión y los hornos incluido el microondas que uso, generalmente, para preparar cocciones al vapor,(los alimentos se encierran en una bolsa especial) que son increíblemente buenos y saludables.
Otra de las cosas que hago, haciendo caso omiso, a lo que indican libros y publicaciones de cocina son las cantidades que hay que poner de cada producto en la preparación de platos con múltiples o varios productos. Pongo todo ‘a ojo’ y mi ‘a ojo’ se ha desarrollado como el ‘ojo de buencubero’.
He ido avanzando en conocimientos y practica. Ahora cultivo un huerto ecológico que me abastece de todos los productos de temporada que antes compraba en el comercio. Es una nueva experiencia, muy positiva. No es únicamente por los productos que recolecto, que también, sino por el ejercicio moderado que hago en la prestación de atención al huerto.
Como la naturaleza es tan sabia ha dispuesto variedad de productos para cada estación del año y ha consiguiendo que, aquí, en Murcia, siempre tenga el huerto en producción.
No quiero terminar este escrito sin comentar que desde que hago este tipo de vida he perdido 16 Kg. y mi glucosa y colesterol, ayudado por un simple comprimido el día, se encuentra dentro de la normalidad.
Y asi, con este trajín, hasta otro dia

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